Sobrevivientes negros LGBTQ+ hablan contra la terapia de conversión en iglesias
La terapia de conversión está prohibida en 20 estados de EE. UU., pero una decisión de la Corte Suprema generó nuevos temores. Los jóvenes negros LGBTQ+ están entre los más vulnerables.
En Estados Unidos, la terapia de conversión es un problema grave. Es una práctica que intenta cambiar la orientación sexual o la identidad de género de una persona. Todas las organizaciones médicas y de salud mental coinciden: no funciona. Además, causa daños reales, especialmente a los jóvenes.
Hasta ahora, 20 estados y Washington D.C. han prohibido esta práctica. Ese es un avance importante. Pero una decisión reciente de la Corte Suprema cambió el panorama. El tribunal anuló la prohibición de Colorado sobre la terapia de conversión. Esta decisión alarmó a muchas personas LGBTQ+, aliados y defensores en todo el país.
El fallo podría abrir la puerta a más prácticas de terapia de conversión. Muchas personas están preocupadas por lo que viene. Las organizaciones LGBTQ+ piden protecciones más fuertes a nivel federal.
Un grupo es especialmente vulnerable: los jóvenes negros LGBTQ+. Las investigaciones muestran que enfrentan una doble carga. Sufren racismo en espacios LGBTQ+ y homofobia o transfobia en sus comunidades. La terapia de conversión ocurre con frecuencia en entornos religiosos. Para muchas familias negras, la iglesia es parte central de la vida. Esto dificulta que los jóvenes puedan escapar o hablar.
Los sobrevivientes están compartiendo sus historias. Muchos describen sentir vergüenza, miedo y un profundo dolor emocional. Algunos dicen que la experiencia les causó problemas de salud mental duraderos. La depresión, la ansiedad y los pensamientos suicidas son comunes entre los sobrevivientes.
Los defensores dicen que es momento de escuchar estas voces. Los sobrevivientes negros LGBTQ+ han sido excluidos con frecuencia del debate general. Sus experiencias apenas comienzan a ser comprendidas y tomadas en serio.
Los expertos en salud mental son claros: la terapia de conversión debe detenerse. Los jóvenes necesitan apoyo, no intentos de cambiar quiénes son. Los espacios seguros y afirmativos son esenciales para un desarrollo saludable.
La lucha contra la terapia de conversión continúa. Los activistas impulsan una prohibición a nivel nacional. Dicen que ningún joven debería sufrir por su orientación sexual o identidad de género. Los jóvenes negros LGBTQ+ merecen protección, aceptación y amor.