Los recortes de ayuda de EE. UU. dañan los derechos LGBTQ+ y los derechos humanos en el mundo
Los recortes de ayuda exterior de EE. UU. en 2025 afectaron gravemente el trabajo en derechos humanos en todo el mundo, incluido el apoyo a comunidades LGBTQ+. Human Rights Watch advierte que los grupos vulnerables, especialmente en países represivos, enfrentan ahora mayor peligro sin las protecciones financiadas por EE. UU.
El gobierno de Estados Unidos recortó casi toda la ayuda exterior en 2025. Esta decisión causó graves daños a los derechos humanos en el mundo. Human Rights Watch publicó un informe de 42 páginas sobre este tema.
El informe se llama 'El sueño de todo autócrata'. Analiza cómo los recortes afectaron a los defensores de derechos humanos en todo el mundo. Muchos programas importantes tuvieron que detenerse de forma repentina. Las organizaciones que protegen a personas vulnerables perdieron su financiamiento.
Las personas LGBTQ+ están entre los grupos más afectados. En muchos países, la ayuda de EE. UU. sostenía organizaciones LGBTQ+. Estos grupos apoyaban a personas que enfrentaban violencia y discriminación. Sin financiamiento, muchas de esas organizaciones tuvieron que cerrar.
Las investigaciones de derechos humanos se detuvieron por los recortes. Las víctimas de abusos perdieron acceso a servicios de apoyo. Las organizaciones que ayudaban a prevenir violaciones de derechos humanos tuvieron que reducir su trabajo. Algunas se vieron obligadas a cerrar por completo.
Los recortes afectaron a personas en situaciones de riesgo. Entre ellas, personas LGBTQ+ que viven en países con leyes contra la homosexualidad. También afectaron a mujeres, minorías y activistas políticos. Muchas de estas personas tienen ahora menos protección.
Human Rights Watch señaló que los recortes benefician a los gobiernos autoritarios. Estos gobiernos suelen perseguir a personas LGBTQ+ y otras minorías. Sin el apoyo de EE. UU., es más difícil exigirles cuentas. Los defensores locales de derechos humanos se sienten más aislados y vulnerables.
El informe incluye ejemplos de muchas regiones distintas. En la República Democrática del Congo, los programas de ayuda fueron interrumpidos. Una foto de Bukavu muestra materiales de USAID abandonados tras la violencia en un almacén de alimentos. Esto ilustra el caos provocado por los recortes repentinos de financiamiento.
Los expertos en derechos humanos están muy preocupados por los efectos a largo plazo. Construir organizaciones sólidas de derechos humanos lleva años. Destruirlas con recortes de financiamiento solo toma días. Reconstruir estas redes será muy difícil.
La situación es especialmente grave para las comunidades LGBTQ+ en África, Asia y Europa del Este. En esas regiones, los programas financiados por EE. UU. solían ser el único apoyo disponible. Ahora esas comunidades deben encontrar nuevas formas de sobrevivir y mantenerse seguras.
Human Rights Watch pide al gobierno de EE. UU. que restaure el financiamiento. Argumentan que proteger los derechos humanos es también un interés propio de Estados Unidos. Abandonar estos programas daña la reputación de EE. UU. como defensor de la libertad.